Enfoque basado en riesgos de la ISO9001 2015. (II) Herramientas

Durante la escritura del post anterior, en el que os identificaba el enfoque basado en riesgos, ya veía que me estaba quedando un poco teórico. En el de hoy pretendo daros un par de claves para llevarlo a un terreno más práctico, facilitándoos un esquema de implantación.

Vamos allá, yo lo aplico en dos fases: primero establecer un marco general y segundo trabajar en el día a día con las técnicas que creamos convenientes para cubrir los elementos clave de este esquema definido.

herramientasgestionderiesgos

Para mí el marco general ideal sería la utilización de la norma ISO 31000 y el trabajo diario pasaría por dar más valor a la identificación, análisis y evaluación de los riesgos. En estas fases se utilizarían sistemas metodológicos y en el resto de puntos, se trabajaría de un modo más orgánico: establecimiento de reuniones, uso la experiencia de la propia empresa, información de las auditorías y aportaciones de las personas implicadas en la gestión del SGC.

La clave para la primera fase sería seguir el punto 5 de la norma 31000, y los apartados principales serían:

5.2 Comunicación y consulta.

5.3 Establecimiento de los contextos y del proceso de gestión del riesgo.

5.4 Apreciación del riesgo. Es el punto más operativo, en el que más tareas podemos centrar y el que será susceptible de revisión y cambio en función de las modificaciones de los contextos que puedan afectar a la empresa. Lo dividiríamos en:

   5.4.2. Identificación.

   5.4.3. Análisis.

   5.4.4. Evaluación.

5.5. Tratamiento del Riesgo.

5.6. Seguimiento y revisión.

Para el trabajo clave de los puntos 5.4.2,3,4 os recomiendo la metodología AMEF, pero podemos trabajarlo como nosotros creamos conveniente, eso sí, teniendo en cuenta un proceso lógico y bien planteado, como en este ejemplo.

AMEF Significa Análisis modal de efectos y fallos, y surgió, como es habitual en el ejército y la industria aeroespacial, pasando luego a la automoción. Básicamente trata de clasificar fallos y errores en base a su gravedad y a sus efectos. Su orientación es estudiar lo que afecta principalmente al consumidor, por lo que es ideal para implementar en nuestro SGC según ISO 9001:2015.

En próximos post ampliaremos la información sobre este sistema para que podáis plantearos si os conviene el uso e implementarlo en vuestro análisis de riesgos.

Es interesante de cara los procesos de auditoría y certificación que dejemos una trazabilidad clara de las acciones que se emprenden en base al análisis, tanto en los riesgos potenciales como en los fallos reales, como se producen y las acciones a emprender para corregirlos y minimizarlos.

Como sabéis, la última versión de la norma solicita evidencias, y no procesos documentados, por lo que quizá no sea necesaria una instrucción de trabajo, pero sí una hoja de registro, o al menos un formulario cumplimentado en una base de datos o aplicativo.

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Chema Garcia

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