Para aquéllos a los que les haya interesado el Principio de Peter del que ya he hablado en este mismo blog, hoy me gustaría introduciros otro principio con un poco más de “mala leche” relacionado con el ascenso en la escala jerárquica empresarial.

El principio de Dilbert toma su nombre de una tira cómica de Scot Adams; fue enunciado en 1996 en un artículo de este autor publicado en el diario estadounidense The Wall Street Journal y dice que “todo trabajador incompetente tiende a ser ascendido hacia el lugar donde haga menos daño a la organización, es decir, hacia la dirección”.

Tira cómica y satírica "Dilbert"

Este principio parte de la base de que los puestos que realmente desarrollan la productividad de la empresa son los más bajos de la escala jerárquica, mientras que los puestos directivos afectan poco a la actividad productiva de la empresa.

De este modo, se ascendería intencionadamente a trabajadores incompetentes hacia puestos más altos de la organización, que en realidad tienen menos calado, para evitar que sus decisiones sean perjudiciales, ya que el autor de dicho principio sobreentiende que a los puestos directivos llega la información completamente masticada, por lo que sus decisiones vienen tomadas desde las escalas inferiores.

Este principio ha sido ampliamente criticado, esgrimiendo como principal argumento que un incompetente en la cima de una escala jerárquica sí que puede hacer mucho daño a la organización, no es en absoluto inofensivo. Lamentablemente, sobran ejemplos de personas que están muchos niveles por encima de su nivel de incompetencia.

Recordando el Principio de Peter, nuestro “vendedor” ascendía hasta toparse con un puesto donde se mostraba incompetente y allí se estancaba. Según el Principio de Dilbert, este trabajador sería ascendido con el tiempo para que dejase de entorpecer el funcionamiento del departamento.

Espero que este principio os haya resultado interesante y os invito a que aportéis vuestra visión sobre el tema en el apartado de comentarios.

En 1968, Laurence J. Peter publicaba el libro The Peter Principle, en el que enunciaba una de las sentencias más conocidas en el campo de la dirección y administración de empresas. El Principio de Peter dice que: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”.

La forma más común y sencilla para comprender esta afirmación es mediante un ejemplo:

  • Un vendedor hace su trabajo de forma excepcional. Le gusta lo que hace y sus relaciones con los clientes son fantásticas, por lo que enseguida logra un ascenso.
  • Se convierte en coordinador de zona y sigue realizando ventas a la vez que desempeña labores de coordinación de otros tres vendedores. Su nuevo cargo le gusta, ya que continúa realizando las funciones de antes mientras comparte sus conocimientos con los vendedores novatos. Poco tiempo después consigue un nuevo ascenso.
  • Delegado comercial de la provincia. Sigue realizando ventas, pero les dedica menos tiempo que antes. Ya no se encarga de la tutela de los novatos con la que disfrutaba, sino que gestiona las zonas a las que deben acudir sus subordinados, establece los horarios y comprueba que cumplen los objetivos marcados. Su trabajo se basa ahora menos en las relaciones con clientes, que claramente son su fuerte, y tiene una gran carga administrativa. Ya no disfruta como antes, pero las cosas van razonablemente bien y tras un largo período alcanza un nuevo ascenso.
  • Director comercial. Llegado a este punto, nuestro personaje se muestra incompetente. Su trabajo consiste ahora en tomar decisiones desde un despacho, alejado de los clientes y de sus subordinados. Ya no realiza bien su trabajo, se queda estancado en un puesto que no le gusta y que no desempeña bien. Mientras, la Dirección General de la empresa comienza a pensar que es un incompetente.

Se da por sentado que escalar por una escala jerárquica siempre es algo positivo y que la meta siempre supone una situación mejor. Sin embargo, las mejoras económicas y de estatus que acarrea un ascenso pueden llevar consigo insatisfacción, estrés e incompetencia si se pasan por alto las aptitudes personales para desempeñar unas determinadas tareas.

Las conclusiones de Laurence j. Peter derivadas del desarrollo de su principio son las siguientes:

  • Con el tiempo, los puestos de trabajo tienden a ser ocupados por empleados que se muestren incompetentes para desempeñar sus obligaciones.
  • En una organización jerárquica, el trabajo lo realizan aquellos empleados que todavía no han alcanzado su nivel de incompetencia.