GESTIÓN DEL CAMBIO E INNOVACIÓN EN LA EMPRESA

Hoy empiezo este post aprovechando las dos palabras clave del título y afirmando que: La innovación es el cambio.

 

Y parece ser cierto, dados los tiempos que corren.

 

La innovación en las empresas es necesaria, casi inexcusable, no sólo para ganar, sino incluso para sobrevivir. Es más, se puede afirmar que debería ser la primera prioridad en nuestras empresas ahora mismo.

 

Es muy claro el refranero español en este punto: renovarse o morir. Y hoy más que nunca, esta expresión ha adquirido gran significado.

 

 

La palabra innovación es escuchada cada vez más en foros económicos y empresariales como estrategia competitiva en el entorno actual.

 

Sin embargo, cuando hablamos de innovación, no siempre es necesario reinventar la pólvora. Tampoco es necesario disponer de tecnología punta para destacar.

 

Puede ser suficiente sólo una idea sencilla, pero bien pensada.

 

 

De hecho, es muy frecuente en estos foros económicos y empresariales a que hacía mención, desvirtuar el concepto de innovación en la empresa.

 

Tras el vertiginoso avance de las nuevas tecnologías, parece como si la innovación se limitara a este ámbito o que este concepto sea exclusivo del primer mundo o de las empresas con un gran capital.

 

 

En las empresas, la innovación tampoco apunta solamente a nuevos productos o servicios; también a nuevos métodos y herramientas, mejorar un proceso, nuevas maneras de gestionar sus recursos y capacidades, nuevas formas de llegar a los clientes, o mejor gestión de los recursos humanos.

 

Podemos asimismo ser innovadores u originales a título personal, es decir: en la gestión de nuestro tiempo, en nuestros métodos de aprendizaje continuo, en la reacción ante lo inesperado, etc.

 

 

Este post invita a reflexionar sobre las estrategias de innovación en la empresa.

 

En mi opinión, la mayor parte de las innovaciones tendrán su origen en ideas sencillas, pero con un gran impacto.

 

Seguramente a todos nos venga a la cabeza ideas que han dado lugar a productos como el Post-It, el bolígrafo Bic o la máquina de afeitar desechable.

 

Todos conocemos casos donde, por “aparente” casualidad, alguien aporta una idea o una aplicación que supone una innovación.

 

Por ello, la innovación ha de ser continua y un proceso consciente e impulsado desde toda la organización empresarial.

 

Esto es así, desde mi punto de vista, porque la práctica demuestra que, en la mayoría de los casos, estas ideas provienen del personal de las empresas.

 

Por ello, motivar al personal, transformándolo en personas entusiastas y comprometidas con la innovación, puede ser un factor determinante a la hora de obtener la tan ansiada ventaja competitiva.

 

Esto supondrá, en muchas ocasiones, tomar decisiones y adoptar posiciones de riesgo.

 

 

 

Aunque esta idea suena muy bien, lo frecuente, sin embargo, es encontrarnos con barreras. Son las típicas frases que exterminan el espíritu innovador:

 

·  Cuesta mucho

·  Aquí siempre se han hecho las cosas así

·  Estamos demasiado ocupados para eso

·  Esto no le gustará a la gente

·  Ahora no es el momento

·  Un novato como tú no nos va a enseñar nada nuevo

·  Nos hemos arreglado bien hasta ahora

·  Eso no es prioritario

·  Lo pensaremos

·  Etc.

 

 

¿Os suena?

 

 

Por ello, es importante tener en cuenta que, cada vez, son más frágiles las barreras de entrada, la diferenciación en productos o servicios es efímera y el enfoque al cliente está muy presente ya en todas las organizaciones.

 

¿Qué nos queda pues?

 

 

Y, como he indicado antes, no es privilegio sólo de las grandes compañías o empresas con gran capital. Lo importante es la implicación de todos los niveles de la empresa.

 

Por tanto, la innovación se debe fomentar, apoyar, potenciar, incluso, premiar.

 

Como decía Thomas Edison: “Los que dicen imposible no deberían interrumpir a los que lo están intentando”.

1 Comentario

  • que la innovación en las empresas es necesaria, casi inexcusable, no sólo para ganar, sino incluso para sobrevivir.
    y las ideas sencillas pero bien elaboradas pueden tener un buen impacto en la innovación

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