G-LEARNING: APRENDER TAMBIÉN JUGANDO

 

Seguramente, hayas visto la palabra learning acompañada de diferentes letras del abecedario (e-learning, b-learning, etc.), para referirse a diferentes modalidades de formación.

De la formación presencial tradicional, hemos pasado al e-learning, modalidad de formación cada vez más implantada en la sociedad y que se basa en Internet como herramienta de aprendizaje.

 

Pero de unos años a esta parte, se empieza a vislumbrar el siguiente paso en la evolución del learning, como consecuencia del desarrollo de las TIC y su aportación al incremento de la calidad de los métodos pedagógicos.

 

Te presentamos el g-learning  que, aunque parece un juego, va muy en serio.

 

Y es que, a pesar de que el e-learning aporta innumerables ventajas, esta modalidad de formación presenta cierta ineficacia en lo que al desarrollo de habilidades se refiere.

 

A través del e-learning se pueden ofrecer contenidos muy completos, interactivos, dinámicos, actualizados, así como sistemas de evaluación de contenidos en tiempo real.

Pero todas estas ventajas, que son muy útiles de cara a facilitar la transmisión y asimilación de conceptos, no contribuyen al desarrollo de una habilidad.

 

Y esta es una opinión cada vez más extendida entre los responsables de RR.HH., que no confían en el e-learning como herramienta para la formación en habilidades.

Para adquirir éstas es necesario que el alumnado pueda probar, practicar, experimentar, ensayar, de forma casi ilimitada, y, al mismo tiempo, recibir un feedback prácticamente inmediato, pudiendo observar las consecuencias de sus decisiones.

No es un hecho desconocido que los videojuegos, concretamente los simuladores, se han utilizado con fines que van más allá del simple entretenimiento o diversión.

Su uso se emplea para formar a pilotos de aviones, de Fórmula 1, cirujanos, en el ejército, servicios de emergencia, etc.

Las ventajas son innegables: permiten recrear situaciones reales para que los usuarios ensayen y experimenten, obteniendo los resultados de dichas prácticas de forma prácticamente inmediata y, lo que es más importante, sin correr riesgos.

 

Esto es lo que se echa en falta en los contenidos e-learning. Aunque, en muchas ocasiones se hacen entornos bastante interactivos, incorporando diferentes herramientas, en esencia, siguen implicando lectura y escucha pasiva por parte del alumnado.

 

Pero, ¿y si la formación e-learning pudiera ofrecer ejercicios prácticos más interactivos, role plays, casos prácticos, simulaciones, dinámicas, etc.?

La respuesta se muestra obvia: aumentaría enormemente su potencial desde el punto de vista pedagógico.

 

En este punto, surge el g-learning, de la conjunción entre game (juego) + learning (aprendizaje).

Son los llamados serious games (juegos serios) y diseñados con un propósito y objetivo muy concretos: formar en habilidades de gestión, educación, estrategia, ingeniería, salud, emergencias, etc.

 

No deja de ser formación e-learning pero que incorpora un simulador que permite poner en práctica los conocimientos adquiridos.

 

Las ventajas pedagógicas son evidentes.

 

Ya de por sí, los juegos poseen un gran potencial pedagógico porque facilitan la concentración, rebajan resistencias, incrementan la comprensión y la implicación, fomentan el pensamiento creativo y la capacidad de planificar.

 

De hecho, un estudio reciente de la Universidad de Rochester (Nueva York), concluye que los serious games mejoran el pensamiento estratégico, la atención, la velocidad para la toma de decisiones y la capacidad para la multitarea.

 

 

Por ello, las ventajas de los simuladores no han pasado desapercibidas para instituciones y organizaciones que ya están apostando por este medio para formar a sus empleados.

Y aunque el g-learning todavía se encuentra en una fase bastante embrionaria, empresas como Iberia, BBVA, MSD o Volvo, ya desarrollan las habilidades de negociación o productividad personal de sus trabajadores utilizando “Navieros” o “Triskelion”, programas de g-learning desarrollados por Gamelearn.

 

Por todos estos motivos es por lo que el g-learning ha comenzado a consolidarse como una de las mejores herramientas formativas.