Las Start-Up

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En el ámbito empresarial y, más concretamente, del emprendedor, hay un término que se empieza a oír cada vez con más frecuencia: es el de start-up.

Se traduce al castellano como empezar, arrancar, EMPRENDER.

Y se utiliza para hacer referencia a un modelo de negocio relativamente reciente y de gran auge.

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Una start-up puede definirse como una empresa de nueva creación, delimitada en el tiempo, generalmente de base tecnológica, y cuya principal característica es la escalabilidad, es decir, su alto nivel de proyección.

 

Partiendo de una idea innovadora y de los conocimientos de uno o más socios (normalmente no más de 3), tratan de explotar nichos de mercado con un alto potencial, pero delimitados en el tiempo, para escalar desde esa pequeña idea hasta convertirla en un rentable negocio.

 

Por tanto, sus características son:

  • – Escalabilidad

Se trata de modelos de negocio capaces de generar ingresos de forma mucho más rápida que lo que crece su estructura de costes.

Es decir, ambos factores están desacoplados. Esto quiere decir que, aunque se incremente la producción un 50%, los recursos necesarios para dicha producción no deben crecer un 50%, sino que crecen con tasas diferentes.

Lo habitual es que los costes de estructura y producción crezcan de forma lineal, mientras que el margen de negocio lo haga de forma exponencial.

Ello provoca que se trate de modelos de negocio con un potencial muy alto de generar beneficios.

 

No obstante, nos encontramos con algunas excepciones, es decir, start-up que nacen sin un verdadero modelo de negocio.

Ejemplo de ello es Instagram, que fue comprada por Facebook por más de 700 millones de dólares. Instagram no tiene un modelo de negocio definido, sin embargo, fue comprada por las posibilidades de crecimiento que presentaba.

 

  • – Ciclo de vida corto

El ciclo de vida de una start-up es relativamente corto, de entre dos y cinco años.

Pasado ese tiempo, o bien se convierte en una compañía sostenible, siendo, por tanto, una empresa al uso, o bien desaparece.

 

  • – Fuentes de financiación

La mayoría de start-up no utilizan fuentes de financiación tradicionales (como créditos de bancos o similares).

Lo habitual es que opten por capital aportado por inversores privados a cambio de un porcentaje en la empresa.

En este punto es importante la figura del Business Angel.

 

  • – Especialización de los socios

A diferencia de las sociedades capitalistas tradicionales (SL, SA, etc.), la start-up cuenta con varios socios que son profesionales especializados cada uno en su sector (marketing, producción, investigación, etc.).

 

  • – Gran capacidad de adaptación al cambio y al mercado

 

 

Por ello, debido a estas características, las start-up se diferencian de otras empresas jóvenes en sus posibilidades de crecimiento y necesidades de capital.

 

Este último aspecto es esencial en la medida en que este tipo de empresas tienen asociados unos costes de desarrollo menores. Al ser las necesidades de financiación para su puesta en marcha sensiblemente inferiores, facilita el otro aspecto clave mencionado anteriormente: su crecimiento en el corto plazo.

 

No se trata, por tanto, simplemente de la versión pequeña de una gran empresa. La start-up obliga a adoptar un modelo de gestión distinto del que utilizaríamos para gestionar otro tipo de empresa, centrándose más en la búsqueda de un modelo de negocio que en la ejecución de un plan de negocio previamente marcado.

 

En este sentido, podemos comprobar como el término start-up hace referencia, de forma muy acertada, a su naturaleza.

Describe perfectamente ese momento inicial, el punto de partida, la puesta en marcha de un negocio.

De ahí también su carácter temporal, en la medida en que dejará de ser una start-up cuando se transforme en un modelo de negocio sostenible y rentable.

 

En este momento, generalmente conocido como exit, muchas de estas pequeñas compañías frecuentemente son compradas por otras más grandes si el negocio prospera.

 

No obstante, es importante tener en cuenta que, a pesar de lo dicho, los datos ponen de manifiesto que la mayoría de start-up mueren a los pocos meses o años de vida.

Este es un dato que, en cualquier otro contexto podría desalentar al emprendedor, pero dado el bajo coste que, en la mayoría de los casos, supone poner en marcha una start-up, no resultan tan impactantes.

Por ello, si tienes una buena idea y estás buscando una nueva forma de emprender, quizás tengas una start-up esperando por ti.

 

 

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