Economía Verde

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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)  define la economía verde como un modelo desarrollado para mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas.

Resulta que se puede hacer negocio y crear empleo al mismo tiempo que se respeta el medioambiente y el desarrollo sostenible.

 

 

 

Más de veinte años han transcurrido ya desde la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

Desde entonces, parece que poco se ha haya hecho para implementar modelos de desarrollo socialmente justos y ambientalmente sostenibles, a pesar de las crecientes problemáticas sociales, financieras y ambientales que ponen de manifiesto la necesidad inminente de crear alternativas para el modelo económico actual.

Después de casi dos siglos de una economía capitalista, parece que el planeta Tierra ya no tolera más tanta depredación de recursos, destrucción de la biodiversidad y degradación del ambiente.

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Como medida ante esta circunstancia se ha creado el PNUMA (o UNEP, por las siglas en inglés –esta es su Web–) y que introduce la iniciativa Economía Verde como respuesta a las crisis económica, energética, climática y alimentaria que afecta a la Humanidad en el siglo XXI.

 

Su objetivo:

Cambiar el modo en que fabricamos y consumimos bienes y servicios, creando más valor, al tiempo que se emplean menos recursos, se reducen costes y se minimiza el impacto sobre el entorno.

 

 

¿En qué se basa la Economía Verde?

La economía verde se basa en el reconocimiento del llamado capital natural.

En las sociedades modernas, se consideran bienes de capital los medios de producción manufacturados.

 

El concepto de “capital natural” constituye una extensión de la noción económica de capital a bienes y servicios medioambientales, basándose en los siguientes principios:

  • Crecimiento económico
  • Conservación de los recursos naturales y ecosistemas
  • Erradicación de la pobreza
  • Utilizar como motor las energías renovables

 

La economía verde, además de reconocer y demostrar el valor del capital natural, invierte en él y busca aumentarlo con la finalidad de darle a la sociedad un progreso económico sostenible.

Se pretende alcanzar lo que se ha denominado el “reverdecimiento” de los gobiernos y sus economías mediante la reestructuración y la reorientación de sus políticas, inversiones y gastos hacia una gama de sectores, tales como:

  • Tecnologías limpias
  • Energías renovables
  • Servicios de agua
  • Transporte verde
  • Tratamiento de desechos
  • Edificación verde
  • Agricultura y bosques sostenibles

 

En definitiva, el reverdecimiento de la economía se refiere al proceso de reconfigurar y reestructurar las actividades comerciales y las infraestructuras para entregar mejores rendimientos en las inversiones de capital natural, humano y económico, reduciendo, al mismo tiempo, las emisiones de efecto invernadero, con menos extracción y uso de los recursos naturales, la creación de menos desechos y la reducción de las desigualdades sociales.

 

No cabe duda de que se trata de un proyecto más que ambicioso que requiere la implicación y compromiso de los países, estableciendo asimismo una serie de circunstancias favorables específicas a modo de:

  • Normativa y políticas orientadas a este objetivo
  • Subsidios e incentivos
  • Infraestructura jurídica
  • Protocolos comerciales y de ayuda
  • Etc.

 

En definitiva, una economía responsable.

 

 

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