Una fábula acerca de la productividad

En estos momentos en los que desde la Unión Europea nos llega todavía el eco de las críticas hacia la productividad española, así como la sugerencia de vincular los salarios a este parámetro (basta recordar las palabras de Angela Merkel en su reciente visita), quizá sea el momento de que sindicatos y patronales se tomen en serio el problema y lo analicen en profundidad para encontrar soluciones eficientes.

Por mi parte, el análisis será mucho más superficial e informal, ya que a diferencia de los Agentes Sociales, yo sí que me puedo dar el lujo de tomarme el tema con humor.

La siguiente fábula está basada en un chiste que me contaron hace ya un tiempo. Lamentablemente, bastan unas ligeras modificaciones para comprobar que sigue siendo aplicable a la actualidad.

Hace unos años se celebró una competición de remo entre dos equipos formados por trabajadores de una empresa alemana y otra española.

Tras dar la salida, los alemanes imprimieron un fuerte ritmo, destacándose rápidamente respecto a la embarcación española y aventajándoles en la meta una hora exacta.

La dirección de la empresa española se reunió para analizar las causas del flojo rendimiento. Observaron que la tripulación alemana estaba formada por un jefe de equipo y diez remeros, mientras que la española estaba compuesta por un remero y diez jefes de equipo. Decidieron que en la edición siguiente se tomarían las medidas adecuadas.

Al año siguiente se repitió la competición y el equipo alemán logró ampliar la ventaja sobre los españoles a dos horas y media.

La dirección volvió a reunirse para estudiar la bochornosa actuación de la tripulación que, tras las medidas propuestas, se había compuesto de:

• un jefe de equipo
• dos asesores de gerencia
• siete jefes de sección
• un remero

Tras un minucioso análisis, se llegó a la siguiente conclusión:

“El remero es un incompetente”.

En la tercera edición la embarcación española llegó a la meta con cuatro horas de retraso.

Esta vez, se realizó el siguiente análisis de la situación:

“Este año, el equipo germano optó nuevamente por una tripulación tradicional. El equipo español, tras una auditoría externa y el asesoramiento de los departamentos de organización y nuevas tecnologías, presentó una formación vanguardista compuesta por:

• un jefe de equipo
• tres jefes de sección con plus de productividad
• dos auditores de JP Morgan
• tres vigilantes de seguridad que no quitaban ojo al único remero, al que previamente se había amonestado y privado de todos los pluses e incentivos debido al fracaso del año anterior”.

Tras varias horas de reuniones, se acordó que para la regata del 2011 el remero sea de contratación externa, ya que se ha venido observando cierta dejadez por parte del remero de plantilla a partir de la quinta milla marina.

Posteriormente este acuerdo fue modificado, ya que en colaboración con una universidad local se ha logrado que la plaza de remero sea ocupada por un becario

Moraleja: la rigidez y burocratización de nuestras organizaciones empresariales reduce la competitividad, sin embargo, la receta que se propone para solventar el problema es la misma de siempre: congelación de salarios, aumento de la jornada laboral, y reducción del coste del despido.

Mi análisis (superficial y frívolo) ya está hecho, mientras tanto, toca seguir esperando a que los Agentes Sociales se pongan las pilas y encuentren las soluciones que conviertan definitivamente a España en un país de primera con un sistema productivo de primera. Eso sí, sin todo el personal cualificado que se verá obligado a emigrar…