Wearable technology

Desde hace algún tiempo que quería escribir sobre el concepto de wearable technology; es más, la idea me viene rondando por la cabeza desde mediados del año pasado. Y ahora que el termino esta tan de moda, creo que es un buen momento para ponerme manos a la obra y desgranarlo.

Estamos sin lugar a dudas ante el término tecnológico del momento y del año 2014. Pues creo firmemente que este será el año en el que esta tecnología inunde todos nuestros hogares.

A estas alturas no creo que a nadie le resulte extraño el termino wearable technology, pero por si acaso para los más despistados os diré que se define como “dispositivos electrónicos en miniatura que son usados por el portador debajo, junto o por encima de la ropa”.

Estos dispositivos vienen a ser una evolución lógica de nuestra historia industrial, seguro que nos parecerá ridículo mencionar que en 1268 Roger Bacon afirmó que la utilización de una lente delante de los ojos mejoraría la visión, o que en 1762 John Harrison inventó el reloj de bolsillo y el primer cronómetro de precisión, o que en 1907 Alberto Santos (a petición de Louis Cartier), crea el primer reloj de pulsera. Ya en 1965 Ivan Sutherland desarrolla el primer ordenador basado en una pantalla montada en la cabeza (HMD, de “Head Mounted Display”) y en 1978 Hewlett-Packard lanza HP01, el primer reloj calculadora, o como no, reseñar que hace un par de semanas la compañía Apple celebraba el 30 aniversario de su primer ordenador personal, y así infinidad de ejemplos que podríamos citar.

Pero lo cierto es, que la siguiente dimensión, o mejor dicho la inminente revolución se producirá precisamente entre los dispositivos que llevaremos con nosotros. Monitores de actividad como Jawbone Up, Nike Fuel Band, Misfit Shine o Fitbit, se han convertido en dispositivos muy habituales ya entre algunas personas. Pero es evidente, que a la postre estos pasarán a la historia como los precursores de todas estas nuevas tecnologías que se están desarrollando y que se desarrollarán en un futuro no muy lejano.

Estamos ante el inicio y consolidación de un nuevo mercado, de hecho la consultora ABI Research estima que para 2018 se moverán alrededor de 485 millones de envíos anuales de dispositivos, debido a la irrupción de múltiples gadgets en las tiendas, los cuales se convertirán en norma en un plazo de unos cinco años. O los datos arrojados por la consultora Gartner quien estima para el año 2016 la tecnología wearable moverá 100.000 millones de euros en calzado, tatuajes y accesorios.

Sin ir más lejos, este año que acaba de empezar saldrán a escena las esperadas y conocidas ya por todos Google Glass.

Ahora mismo, todas las grandes empresas están activando sus departamentos de investigación en el campo de las tecnologías de quita y pon.

Lo que es evidente es que las “wearable technologies” va a cambiar la forma de comunicarnos. Entre los ejemplos que lo atestiguan, podríamos citar como la vida de un turista registrara grandes cambios. Pues lo podemos imaginar viajando con Word Lens, una aplicación que permite apuntar con las gafas a un cartel en un idioma que desconocemos y obtener un traducción instantánea de lo que significa. O la utilización de lentillas en vez de gafas que nos proporcionarán la información, directa, en los ojos. O situaciones que no serán de extrañar, pues actividades cotidianas como caminar, se verán “alteradas” por esta tecnología al indicarnos los zapatos hacia donde debemos caminar; para ello, bastará con el que pie izquierdo produzca una vibración cada vez que hayamos escogido correctamente la dirección. Guantes que sirven para llamar por teléfono, bolsos que recargan móviles y tabletas captando la energía solar, prendas que se iluminan…etc. Son solo algunos de los ejemplos.

Seguro que en los próximos años podremos encontrarnos ante todo tipo de artilugios.

Pero serán sobre todo los dispositivos relacionados con nuestra salud los que mas evolucionen el mercado, junto a los dispensadores automáticos de insulina para diabéticos, o dispositivos de toda índole para nuestros oídos.

Pero antes de todo lo comentado, podemos observar como el material deportivo se esta convirtiendo en la gran puerta de entrada de la tecnología wearable. Púes en el mercado ya podemos adquirir zapatillas que permiten la incorporación de un dispositivo que, conectado con el teléfono inteligente, mide el rendimiento del deportista. O establecer planes de entrenamientos con unos objetivos determinados por parte de los corredores, y observar como se reciben ordenes a través del teléfono de si se están cumpliendo.

La evolución lógica es que se de el salto a la ropa de calle, sin embargo, los analistas predicen que esta se verá aún retrasada por un problema de costes, al encarecer el precio de las prendas. No debemos de olvidar que se tratan de dos industrias muy diferentes y su convergencia no será fácil.

Lo cierto es que estamos hablando de tecnologías incipientes, en las que aún queda mucho por perfeccionar. Pero el hecho de que muchas personas lleven un ordenador en el bolsillo, smartphones, es lo que a buen seguro propiciará el despegue de las wearables.

¿Y tú?, ya dispones de algún producto similar. Si es así no dudes en compartir con todos nosotros tus experiencias.

 

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