EL MODELO SILICON VALLEY

 

En el mes de julio de este año se han producido una serie de recortes como pocas veces se recuerda. Sumados a los del mes de marzo, han producido como una de sus consecuencias aparcar la aprobación de la Ley de Emprendedores.

 

Las instrucciones que vienen de Bruselas pasan más por el ajuste que por inyectar estímulos a la economía y al emprendimiento.

 Esta circunstancia se suma a la de que España no se caracteriza por ser un país emprendedor.

A la de que en las universidades españolas no se fomenta la iniciativa empresarial con alguna asignatura específica que oriente a los futuros titulados sobre cómo iniciar un proyecto empresarial por su cuenta, otorgándoles, en la mayoría de los casos, un magnífico título que incluir en su curriculum para poder aspirar a entrar en alguna empresa.

A la de que la economía se retrae.

A la de que los jóvenes con más talento, futuro en el avance, la investigación, la innovación, en los que se debería invertir, se vean obligados a emigrar, poniendo ese talento al servicio de otro país que sí lo sabe aprovechar.

 

Cabe preguntarse, ¿es sostenible el actual modelo de universidad y de I+D+I?

¿Ayudan en algo como estímulo para el emprendimiento y contra la crisis o sólo sirven para tener la mejor relación “títulos por parado” de la Unión Europea?

¿Es posible salir de la crisis si el talento y la iniciativa emprendedora se va de España?

  

No es un dato a ignorar el hecho de que, en 3 años (2008 a 2011), el número de españoles residentes en el extranjero se haya incrementado en un 25,6%, ni que en el primer trimestre de 2012  el éxodo de talento se haya cifrado en más de 27.000 personas, según señala un reciente informe del Grupo Adecco.

Y lo preocupante, no es tanto la fuga de cerebros (que también), sino la fuga de emprendedores que, a la postre, son los que acaban creando la mayoría de los puestos de trabajo.

Si en España las nuevas generaciones de titulados no pueden investigar, no pueden trabajar y no puede emprender, ¿qué nos queda?

 

Dejando esta pregunta en el aire, me planteo: ¿sería posible en España implantar un modelo similar al de Silicon Valley?

 

Más de 40 empresarios de los más ricos de EE.UU. residen en este pequeño valle de dos millones y medio de habitantes. Pueden presumir de tener el mayor porcentaje de empleados de alta cualificación, el mayor índice de productividad por trabajador y el 20% de las empresas tecnológicas del mundo. Esta zona, genera el 45% del crecimiento industrial de todo el país desde el año 1993.

 

Silicon Valley es el mejor modelo de creación de riqueza de todos los tiempos. Su historia comenzó en los años 50, cuando el desarrollo de las industrias militar y aeroespacial dio lugar a la llamada “primera ola de innovación”.

Grandes empresas como Hewlett-Packard y Varian Associates fueron líderes en aquel momento del despegue de una economía que sorprendería a todos. Luego le siguieron muchas más: Shockley, Intel, Apple, Sun Microsystems, Netscape, Yahoo, etc.

En estos momentos se están centrando en nuevos sectores tales como la biotecnología y la nanotecnología.

 

No parece, en este momento, dado el actual modelo, que sea factible una opción como Silicon Valley en nuestro país.

En materia de I+D+I no se ha mirado por el retorno social que la innovación puede tener y se han financiado muchos proyectos que no han sido capaces de transformar esa riqueza en empleo.

 

La innovación tiene que tener valor, impacto económico. Los recortes a los que aludía al principio quizá nos hagan ver lo importante que es la innovación a la hora de crear empresas y puestos de trabajo.

En Silicon Valley se respira el ambiente emprendedor. No se piensa en ser funcionario. Nadie espera la ayuda del Estado, y menos, que éste le de trabajo. Cada uno se busca la vida y ofrece su ayuda a los demás emprendedores. Nunca se penaliza el fracaso porque, quien falla en una empresa, tiene una experiencia inmejorable para la siguiente.

 

Existe muy poco espíritu emprendedor en España, y esta sería la gran diferencia con respecto a Silicon Valley, donde existen unas ganas impresionantes de crear empresas.

Allí el emprendedor cuenta con un apoyo perfecto, gran talento, una buena formación con el apoyo de la prestigiosa Universidad de Stanford principalmente, y una muy buena financiación.  Dicha Universidad ha sido, y es, el motor de la generación de la industria más potente y rentable del mundo.

 

Pero ¿qué ha hecho que una universidad haya podido ser el motor de la industria más prospera del mundo? La respuesta es sencilla: la necesidad de autofinanciarse.

 

Al contrario de lo que ocurre en España.

En España, como norma general, los departamentos que se dedican a la investigación están financiados con subvenciones del Estado. El profesor universitario presenta un proyecto de investigación y, dependiendo del proyecto, se consigue una determinada subvención. Lo que nos queda claro con esto es que la Universidad, en buena parte, no es ingreso sino gasto.

 

En España, la Universidad forma a aspirantes a funcionarios, no a emprendedores. En mi opinión, el actual modelo de Universidad, tendría que dar un cambio muy importante, suprimiendo materias lastre e introduciendo mucha más práctica en las diferentes carreras que se ofrecen. Tenemos que pasar de una Universidad apoyada en el gasto y la subvención a una Universidad del ingreso, una Universidad orientada a crear nuevos emprendedores.

 

Ojalá que muchos de los que hoy nos lo pensamos, mañana podamos crear nuestra propia  empresa sino, mal lo tenemos.

 

Es la hora de crear una sociedad emprendedora.

 

 

Gracias por leerlo y perdón por la rabieta.

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