Marketing Emocional

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La compra es el resultado de una emoción.

Es inevitable: los seres humanos estamos hechos de sentimientos.

La mayoría de las técnicas de Marketing tratan de vender productos o servicios apelando a nuestra razón (precio, servicio, calidad, etc.).

Pero hay una técnica de Marketing que pretende lograr el mismo objetivo tocando la fibra sensible del consumidor, detectando sus necesidades y tratando de ofrecerle un producto o servicio que las cubra.

 

Es el Marketing emocional.

 

¿Sabías que el 75% de las decisiones de compra se toman de manera inconsciente, como consecuencia de un impulso? ¿Qué en la mayoría de los casos son las emociones las que se encargan de valorar un estímulo? ¿Qué un impacto publicitario que genere una emoción puede precipitar una decisión de compra?

Por todo ello, es fácil llegar a la siguiente conclusión:

Si una emoción es positiva, estaremos más dispuestos a comprar.

 

Hacerse un hueco en un mercado prácticamente saturado ya es difícil por sí solo. Pero si a ello le añadimos la situación económica actual, la cosa se complica.

Además, como consumidores, nos movemos en un entorno en el que los mensajes que recibimos a lo largo de un día pueden contarse por centenares.

Conseguir que un producto o servicio despierte nuestros sentidos es un reto difícil de alcanzar.

Pero en este escenario, existe una técnica de Marketing que es de gran utilidad: el Marketing emocional.

El objetivo del Marketing emocional es activar los sentimientos de los consumidores en relación con una marca o producto. Lo que se conoce como Insights.

 

Los podemos definir como aquellas percepciones, imágenes o experiencias que el consumidor tiene asociadas a un tipo de producto, marca o situación de consumo.

Limitarse a cubrir una necesidad no es suficiente. Dado que la mayoría de las decisiones de compra se basan en la emoción, se trata de implicar un producto o servicio con un sentimiento.

Por ejemplo: los anuncios de coches.

Ya no nos informan sobre sus cualidades, características técnicas, etc. Nos ofrecen libertad, diversión, exclusividad, apela a valores familiares, etc.

 

 

Una de las compañías que podemos mencionar como principal referente en este sentido es Apple.

Sus usuarios consideran sus productos como algo que forma parte de sus vidas. Celebran cada aparición de un nuevo producto. Lo esperan con expectación e impaciencia.

 

Y, de hecho, cada vez es mayor el número de empresas que tratan de establecer una imagen de marca que genere una vinculación emocional con el consumidor.

Como señala Joseba A. Etxebarría, profesor de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la UPV, se trata de:

Gestionar el valor de la oferta de un producto o servicio a través de la creación de vivencias emocionales de comunicación y consumo gratificantes para el comprador/usuario y pertinentes a la marca”.

 

No cabe duda por tanto que, hoy en día, las marcas necesitan vender emociones, crear experiencias de compra mediante productos y servicios que lleguen a la mente del consumidor a través de sus emociones.

Se debe crear la sensación en el consumidor de que podemos ayudarle.

El Marketing debe verse desde una nueva perspectiva, tomando como referencia otras necesidades más arraigadas en el consumidor: las emociones.

 

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