Comunicación Asertiva

La comunicación es uno de los aspectos más importantes en los procesos de interacción entre los seres humanos. A través de la comunicación se intercambian ideas, pensamientos, sentimientos, experiencias, opiniones, etc.

Centrándonos en el ámbito empresarial y de las organizaciones, se puede afirmar que las relaciones interpersonales resultan un elemento necesario para alcanzar los objetivos de aquéllas.

Y para ello, se hace imprescindible desarrollar competencias que permitan una comunicación eficaz entre todos sus integrantes.

 

A esta necesidad trata de responder la comunicación asertiva.

 

 

Como punto de partida, antes de entrar en el análisis del tema de hoy, diremos que existen tres actitudes que pueden darse a la hora de comunicar:

 

La sumisión consiste en expresar las opiniones, sentimientos o deseos con poca claridad o excesiva timidez, infravalorándolos en algunos casos, o con temor a que sean rechazados, o incluso no expresarlos en absoluto.

En el otro extremo se sitúa la agresividad, que consiste en expresar las opiniones de manera dominante, incluso irrespetuosa, haciéndolas valer a toda costa, o, en otros casos, no aceptando o despreciando las ideas de los demás.

En el punto medio se sitúa la comunicación asertiva, que es la que analizaremos en el post de hoy.

 

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es un tipo de habilidad social que permite expresar las opiniones o pensamientos en el momento oportuno y de la forma adecuada, sin por ello negar, ofender ni desconsiderar las opiniones de los demás y abriendo posibilidades de diálogo.

Es decir, es una forma de comunicación:

–  Consciente

–  Congruente

–  Clara

–  Directa

–  Equilibrada

–  Respetuosa

 

Por ello, como forma de comunicación, la asertividad es la más recomendable a nivel personal y organizacional.

 

Ser capaces de establecer una comunicación asertiva con compañeros, clientes, superiores, etc., permite confrontar opiniones de manera constructiva y encontrar soluciones satisfactorias en los casos en que exista conflicto.

El logro de una comunicación asertiva y eficaz debe ser un reto permanente para todas las empresas que pretendan contar con un equipo comprometido con los objetivos de la organización.

 

Pero en muchas ocasiones, el desconocimiento de los elementos del proceso comunicativo y las sinergias que existen entre ellos, provocan irremediablemente la aparición de los denominados “ruidos” en la comunicación, que hacen que:

–  Pierda efectividad en la transmisión de la información que se desea hacer llegar

–  Genere malestar en el interlocutor

 

Por ello, la comunicación asertiva compromete, por tanto, un conjunto de herramientas que permiten transmitir los contenidos con el menor ruido posible, lo que facilita y transparenta los mensajes que quieren ser comunicados.

Veamos cómo.

 

¿Cómo lograr una comunicación asertiva?

Independientemente del contexto en el que tenga lugar la comunicación, será siempre un proceso interactivo, en el que los roles de transmisor y receptor se intercambian de forma alternativa.

En este proceso intervienen un conjunto de competencias psicológicas y sociales cuyo adecuado manejo otorga a la misma la asertividad y eficacia necesarias.

La comunicación asertiva se consigue cuando los interlocutores son capaces de poner de manifiesto sus puntos de vista sin menoscabo de los de su interlocutor, manteniendo siempre una posición relajada.

 

Son elementos a tener en cuenta para lograr una comunicación asertiva, entre otros, los siguientes:

  • – Comunica en primera persona

Son los llamados “mensajes yo”. No ofenden y destacan la expresión de emociones propias por encima de una simple reprimenda. Con ellas, a pesar de que se indica una acción u opinión concreta, se da a entender que es una perspectiva y no algo obligatorio, y no se desprecia ni rechaza la opinión de la otra persona.

En vez de utilizar expresiones como “estas equivocado”, utiliza otras como: “yo pienso que deberíamos…”, “mi idea es que…”, “me gustaría que…”.

 

  • – Utiliza mensajes proactivos

A la hora de buscar la solución al problema, involucra a todos los integrantes por igual.

Utiliza expresiones como: “Se me ocurre que lo que podemos hacer es”,  “¿Qué solución crees que podemos dar a esto?”, “¿Qué os parece si?”, etc.

 

  • – Empatía

La asertividad está estrechamente ligada con el nivel de desarrollo de una competencia emocional muy importante: la empatía.

Es la capacidad de ponerse en el lugar de otro, de percibir lo que el otro siente o experimenta en un momento dado.

La persona asertiva reconoce las dificultades del otro y reconoce sus propias emociones con el objetivo de conseguir un cambio.

 

  • – Argumentación

Para poder transmitir las ideas y opiniones propias, se debe contar con argumentos poderosos que ayuden a transmitir las anteriores.

En caso contrario, podría entenderse como un intento de manipulación.

 

  • – Respeto y modestia

No se puede estar de acuerdo con todo el mundo. Te encontrarás con personas que, aunque sepas que no tienen razón, debes mantener siempre el respeto, teniendo claros tus principios, pero tolera a quienes no te entiendan.

 

  • – Cuida las emociones

Si un tema te irrita demasiado, cálmate primero antes de hablar, y piensa lo que vas a decir y cómo puedes decirlo de un modo que sea asertivo.

No lo tomes nunca como personal.

 

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el lenguaje corporal.

Debes saber que tu cuerpo dice mucho más que tus palabras. Por ello, una persona asertiva maneja de forma adecuada los siguientes componentes no verbales de la comunicación:

  • – Es capaz de mirar a los ojos sin ser amenazante. No rehúye la mirada
  • – Mantiene la distancia adecuada
  • – Controla y modula el tono de la voz
  • – Acompaña su discurso con gestos corporales

 

Como conclusión, al igual que casi todos los aspectos de la vida, la asertividad, presenta sus ventajas e inconvenientes.

Pero interesa destacar su lado positivo, en la medida en que un aumento de la autoconfianza ante la posibilidad de expresarnos con autenticidad, nos permite establecer relaciones interpersonales de mayor calidad, reduce al mínimo la posibilidad de malos entendidos, suprime la tendencia a la agresividad típica del resentimiento y evita la acumulación de situaciones inconclusas.

 

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