Hábitos saludables de alimentación ante información confusa.

La OMS advierte de que cada vez se extienden más las enfermedades no transmisibles ligadas a la alimentación. Hipertensión arterial, hipercolesterolemia, obesidad y malnutrición o déficit de micronutrientes. Estos factores unidos a una falta de actividad física aumentan el riesgo de mortalidad. Sobre todo en países desarrollados y países en vías de desarrollo. Por eso la OMS recomienda que se fomenten los hábitos saludables de alimentación y la disponibilidad de alimentos sanos.

Pero ¿Cuáles son los hábitos saludables de alimentación?

Durante décadas que se ha hacho hincapié en los hábitos saludables de alimentación. De hecho se ha hablado tanto sobre este tema que hay mensajes contradictorios. Primero llegaron las pirámides alimentarias que se centraban en advertir de los peligros de las grasas. Luego surgieron voces que decían que esas pirámides eran una estratagema de los vendedores de cereales y que eran contraproducentes.

Lo que se consideran hábitos saludables de alimentación puede pasar con el paso de los años.Otro caso de recomendaciones opuestas es si los bebés deben probar alimentos distintos antes de los 6 meses de vida. Unos dicen que si los toman tienen más riesgo de padecer obesidad en el futuro. Otros dicen que si no los prueban es más probable que desarrollen intolerancias alimentarias. Y se sabe ahora hay más intolerancias alimentarias que nunca, pero el por qué no está claro.

En cuanto a los hábitos saludables de alimentación, hay que aceptar que no se tienen todas las respuestas. No hay soluciones universales, porque cada caso es diferente. Si te preocupa tu salud no deberías buscar la respuesta en Internet, sino en la consulta de un especialista. Dicho esto, no hay nada de malo en aclarar qué significan algunos términos que están de moda últimamente.

Los azúcares añadidos.

La normativa de etiquetado de alimentos de USA está atravesando un proceso de cambio. Y con la nueva normativa las empresas están obligadas a desglosar el azúcar total de los alimentos Indicando el azúcar añadido. Digamos que una ración de un alimento contiene 12 g de azúcar. Ahora el consumidor puede saber que de 10g de ese total fueron añadidos como edulcorante.

Esta medida fue impulsada en América por su costumbre de añadirle azúcar muchos alimentos, de bebidas a carnes. Y como ahora el término está más de moda también se menciona más en los anuncios que vemos últimamente.

Uno de los hábitos saludables de alimentación recomendados por la OMS es reducir el consumo de azúcares libres

A efectos de los hábitos saludables de alimentación lo importante es el azúcar total sin importar demasiado el azúcar añadido. La diferencia está en los hábitos de consumo. Si compramos menos productos con azúcar añadido, las empresas dejarán de añadir tanto azúcar a los alimentos. Y por lo tanto será más fácil mantener los hábitos saludables de alimentación.

El aceite de palma.

Los lípidos son nutrientes muy energéticos, por eso tradicionalmente se vincularon con la obesidad. Además se sabía que las dietas ricas en grasas estaban vinculadas con el aumento del colesterol y las cardiopatías. Así que los aceites empezaron a cobrar mala fama.

Sin embargo, muchos micronutrientes son liposolubles, y sólo se encuentran en las grasas. La vitamina A, los carotinoides, la vitamina E, la vitamina D, el colesterol de alta densidad… Es evidente que los hábitos saludables de alimentación deben incluir algunos aceites.

Pero luego tenemos grasa problemáticas como el aceite de palma. Su principal problema es cómo se usa en la industria alimenticia. Este y otros aceites vegetales son sometidos a un proceso químico llamado hidrogenización que cambian su estructura molecular. Pasan de ser grasas insaturadas a grasas saturadas. Y teniendo en cuenta que el aceite de palma contiene muchas grasas saturadas ya en estado natural su caso es especialmente grave.

La ubicuidad del aceite de palma hace difícil mantener hábitos saludables de alimentación.

La industria alimentaria usa las grasas saturadas porque son sólidas como la mantequilla y no líquidas como el aceite. Esto les da una textura agradable, la textura típica de galletas, bizcochos y hojaldres. El problema es que las grasas saturadas están ligadas con el exceso de colesterol de bajo peso molecular y con la diabetes. Especialmente el aceite de palma por contener ácido palmítico.

Así que si queremos mantener hábitos saludables de alimentación estamos perfectamente justificados en intentar evitar el aceite de palma. Pero no debemos olvidar que todas las grasas saturadas comparten sus propiedades negativas. El aceite de palma se lleva la mala fama, pero no debemos fiarnos de los alimentos que aseguren no contener aceite de palma. Lo que debemos hacer es consultar las etiquetas de los alimentos y rechazar los que tengan altos niveles de grasas saturadas.

Otros problemas de siempre.

Aparte de estas nuevas modas seguimos encontrando los mismos obstáculos para adoptar hábitos saludables de alimentación. Y es que la triste verdad, es que para la mayoría de nosotros  la comida poco sana sabe mejor.

La sal de sodio sigue siendo casi indispensable en la cocina, pero sube la presión arterial. Afortunadamente puede sustituirse por sal yodada o pueden paliarse sus efectos con potasio.

Los frutos secos tostados están más buenos que los crudos. Pero en el tostado pierden muchas de sus propiedades nutritivas.

Los alimentos ahumados o fritos tienen aromas agradables. Pero contienen compuestos que cada vez se relacionan más con el cáncer. En lugar de eso es preferible guisar, hornear o hervir la comida.

El zumo de frutas concentrado es más sabroso que la fruta fresca, que suele ser ácida y astringente. Pero no contiene la famosa fibra alimentaria y es mucho más rico en azúcares y pobre en vitaminas.

El caso es que es evidente tener hábitos saludables de alimentación y actividad física es difícil. Ya sea por tiempo o motivación, por el precio de los alimentos o por la influencia del ambiente. Si fuera fácil las enfermedades relacionadas con la alimentación no seguirían estando tan extendidas después de tantos años.

Pero aún así, como se ha dicho anteriormente parte del problema es que constantemente recibimos mensajes confusos. Hay algunos círculos conspiranoicos que aseguran que la industria alimentaria promueve alimentariamente esta confusión. Personalmente creo que es más probable que la complejidad del problema es un factor más importante. En cualquier caso la mejor forma para combatir la desinformación es con la formación. Si de verdad estáis interesados en conocer los hábitos saludables de alimentación una buena opción sería asistir a un curso de alimentación, nutrición y dietética.

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