LAS NUEVAS EXIGENCIAS DE LOS DEPARTAMENTOS DE RECURSOS HUMANOS

Tradicionalmente, a la hora de contratar un nuevo trabajador en una gran empresa, uno de los principales factores a valorar eran las calificaciones obtenidas durante la carrera, o la experiencia laboral previa; para decidir si una persona es la adecuada para el trabajo requerido.

Esta tendencia ha quedado un tanto obsoleta, ya que los complicados tiempos de crisis y los continuos entornos cambiantes, han hecho que las prioridades aptitudinales varíen. Ya no solo se busca a quién posee una mayor capacidad de memorización, sino a aquél quesea más apto desenvolviéndose en múltiples situaciones.

Las compañías buscan empleados emprendedores, proactivos, autoexigentes y con capacidad de automotivación. Es importante mostrar seguridad, iniciativa, disposición y ambición si se desea formar parte de una de ellas. Para poder lograrlo se hace necesario trabajar la actitud, las relaciones interpersonales y las habilidades sociales. Estas nuevas demandas son el motivo del reciente incremento de ofertas formativas relacionadas con las habilidades sociales o las relaciones personales, aunque no debemos olvidar que la autoexigencia y la proactividad han de salir de uno mismo.

Si nos centramos en las distintas fases de un proceso de selección, es posible hacer que nuestras posibilidades mejoren, transmitiendo dichos valores, con algunas actuaciones que están a nuestro alcance, para poderlas mostrar; cabría destacar:

Fase previa: la autocandidatura y la búsqueda activa siempre transmiten una imagen de persona eficiente, trabajadora y aplicada, que no espera a que le solucionen los problemas, sino que sale él mismo a solucionarlos.

Durante la entrevista: el mostrarse como una persona segura de sí misma, con sus objetivos claros y con determinación para conseguirlos, es justo el perfil que persigue cualquier empresa en sus futuros trabajadores. Durante la misma es importante cuidar pequeños grandes detalles, como la higiene y el aspecto, mostrarse seguro y confiado, saber escuchar a la vez que tratar de ser participativo,… un buen apretón de manos o un asentimiento a tiempo suelen dar siempre buen resultado.

Fase final: el hecho de interesarse por el estado de la candidatura, sin llegar a caer en la extrema pesadez, tiende a ser bien valorado por cualquier departamento de RRHH. Esta comunicación suele ser más recomendable hacerla por correo electrónico, para que quede constancia escrita, ya que una simple llamada telefónica puede ser no tratada por la persona indicada o bien simplemente caer en el olvido.

De no fructificar el proceso, las empresas comunican el rechazo de la candidatura a un puesto, pero suelen guardarse el Currículum durante un período que varía entre 6 meses y 1 año, pos si saliera alguna oferta que se adaptase al perfil del candidato, así que es más que recomendable enviar actualizaciones periódicas del CV al correo electrónico del departamento de RRHH, cumpliendo así un doble objetivo: visibilidad y actualización.

Siempre debemos buscar un elemento diferenciador con el resto de candidatos para posicionarnos en un buen lugar dentro del proceso de selección.

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